Esther y Javier querían casarse sin estridencias y con su familia más cercana pero con mucho estilo.
El Hotel Rosewood Villamagna aportó el escenario ideal para una ceremonia civil oficiada por un notario amigo: breve, preciosa y llena de complicidad.
Floreale firmó unas flores sobrias y exquisitas que realzaban la arquitectura del espacio sin imponerse.
Esther, lució un impecable vestido de Roberto Cavalli perfecto para una boda de tarde y la estética contemporánea de la celebración.
Liven Photography retrató un día donde la discreción y sofisticación se daban la mano.
Su boda fue una escena urbana perfectamente iluminada por todos los artistas que participaron en ella.
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