Rebeca y David querían una boda íntima, familiar y muy de verdad. La Huerta de Peñalén tiene esa belleza Mediterránea que es tan de ellos, y esa calma marcó el ritmo de todo el día.
La Tartana diseñó una estética con flores frescas, naturales,que mezclaba el mediterráneo con la estética más brasileña. La celebración giró en torno a la conversación, la comida y esa sensación de bienestar que aparece cuando todo encaja sin esfuerzo.
Una boda pequeña, auténtica y delicadamente discreta.
Las celebraciones de alto nivel no se miden por el número de invitados, sino por la excelencia de cada detalle. Escríbeme y os abriré las puertas de una cuidada selección de fincas para bodas pequeñas en Madrid.
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