Una celebración pequeña con estética europea y aire cinematográfico.
Soraya y Julio imaginaban una boda muy urbana, muy suya y muy pequeña.
Un espacio muy singular en el Barrio Gótico, se convirtió en un escenario íntimo y lleno de carácter. Incluso pudimos recrear un momento mu especial para ellos en tierras gallegas…
Fue una boda elegante y con ese punto de sofisticación effortless tan propio de las celebraciones de verdad. Cada detalle estaba pensado, pero nada parecía forzado.
Una historia preciosa en pleno centro de Barcelona
Las celebraciones de alto nivel no se miden por el número de invitados, sino por la excelencia de cada detalle. Escríbeme y os abriré las puertas de una cuidada selección de fincas para bodas pequeñas en Madrid.
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