La historia de Melanie y Enrico merecía una boda íntima y llena de intención.
La parroquia de Sant Francesc de Sales aportó el tono justo de elegancia y solemnidad que los novios deseaban.
El Palauet d’Orsa puso la luz, la artesanía y esa mezcla tan Barcelona de ciudad y mar que fue el escenario perfecto para una celebración pequeña y deliciosa.
El catering de Joker, las flores de Flors Beltrán, y la calidad de Abanik que tiene productos para cada estética que uno pueda imaginar, crearon una experiencia coquette, discreta y exquisita.
Una boda pequeña con un encanto que siempre llevaré en mi memoria.
Las celebraciones de alto nivel no se miden por el número de invitados, sino por la excelencia de cada detalle. Escríbeme y os abriré las puertas de una cuidada selección de fincas para bodas pequeñas en Madrid.
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